Mujeres guardianas de la tierra, el agua y la seguridad alimentaria en la Ciénaga de Corralito, Córdoba

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Mujeres guardianas de la tierra, el agua y la seguridad alimentaria en la Ciénaga de Corralito, Córdoba
  • En la vereda Los Venados, municipio de Cereté, las mujeres rurales lideran la producción agrícola, la pesca artesanal y la conservación ambiental tras la histórica entrega de tierras por la ANT. 

Cereté, Córdoba. 13 de octubre de 2026. (@AgenciaTierras). 

La Ciénaga de Corralito, un ecosistema vital en la subregión del Medio Sinú, hoy tiene rostro de mujer. En la vereda Los Venados, municipio de Cereté, las mujeres campesinas siembran a la par de los hombres, sostienen la seguridad alimentaria de sus hogares, lideran la pesca artesanal y cuidan el núcleo familiar. Con azadón en mano, siembran, recogen la cosecha y la transforman en alimentos para su comunidad, priorizando el cultivo de maíz para aprovechar todos sus derivados y garantizar su soberanía alimentaria. 

Una despensa en el corazón de la biodiversidad 

Esta acción cobra mayor relevancia al considerar el contexto territorial. Colombia es el segundo país más biodiverso del planeta en flora y fauna, y cuenta con un gran patrimonio hídrico. En este escenario, el departamento de Córdoba, bañado por los valles de los ríos Sinú y San Jorge, se consolida como una de las despensas agrícolas de la Costa Caribe gracias a tener una de las tierras más fértiles del mundo. 

Entre el río Sinú y el caño Bugre se encuentra el humedal de Corralito, uno de los ecosistemas más importantes del Caribe. Según registros históricos, el complejo llegó a tener más de 1.600 hectáreas, pero fue drásticamente reducido por el corrimiento de cercas para dar paso a la ganadería extensiva por parte de terratenientes colindantes. 

Hoy, la tierra vuelve a manos campesinas. Las mujeres rurales de la zona son las encargadas de sembrar las verduras y frutas que garantizan mantener limpio el espacio colectivo y apoyar los trabajos comunitarios que mantienen vivo el humedal. Su rol va más allá de la agricultura: en la ciénaga, son protagonistas de la pesca artesanal —una práctica ancestral que combina sustento y conservación— y planean incursionar en el tejido de la enea, una fibra que crece en el propio humedal, para generar fuentes alternativas de ingresos. 

Alimento con rostro de mujer: la historia de Elvia Verbel 

Elvia Rosa Verbel, de 78 años, es el reflejo vivo de esta resistencia. Cada día se levanta dispuesta a sembrar la tierra y pedalea en su bicicleta hasta el sector de La Candelaria con el vigor de una joven de 20 años. Tras quedar viuda, asumió el rol de madre y padre de sus tres hijos. Hoy, como asociada de Asorparcer, es beneficiaria de una parcela propia donde cultiva maíz y verduras. 

Su jornada es tan exigente como la de cualquier hombre. Desde los 9 años camina el campo recogiendo algodón, sembrando maíz y limpiando terrenos con su rula. Durante mucho tiempo trabajó en la ciénaga de Corralito, aprovechando las playas que aparecían cuando el agua bajaba. Hoy, su gran sueño de tener un pedazo de tierra propio se ha hecho realidad. 

Con su sombrero vueltiao, un canguro donde guarda el dinero y las llaves de su rancho en Cereté, Elvia refleja en sus ojos el trajín de los años, pero mantiene siempre una sonrisa. Con orgullo, asegura: 

"La tierra es para quien la trabaja, para quien la hace parir. Yo hablo así. Todos los días me levanto feliz porque ya tengo dónde sembrar; desde las 4:00 a. m. abro el ojo, pongo a cocinar la vitualla que me voy a llevar para el desayuno y el almuerzo, y me voy preparada. Siembro mi maíz, cargo el bulto y voy cantando, hablando con Dios". 

El trabajo de las mujeres rurales convierte a Corralito en una despensa de alimentos para las comunidades. Su esfuerzo contribuye a la recuperación productiva de este ecosistema del Medio Sinú, mientras la Agencia Nacional de Tierras avanza en la garantía de sus derechos territoriales.  

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