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Yasiris confecciona su gran sueño en Necoclí: ya es propietaria de su predio

Yasiris María Guerrero no solo cumplió su sueño de obtener el título de propiedad de su casa, sino que ayudó a que sus vecinos en Necoclí alcanzaran el mismo objetivo.

Necoclí, Antioquia 28 de diciembre 2022 @AgenciaTierras Cuando Yasiris escuchó su nombre sintió quizá una de sus mayores alegrías, después del nacimiento de sus dos pequeños hijos Tomás y Linda. Luego de finalizar el proceso, interrumpido por la pandemia, recibió el título de propiedad de su casa por parte de la Agencia Nacional de Tierras.

Pero la felicidad era mucho más grande. Junto a ella, estaban sus vecinos de la vereda Casa Blanca, ubicada cerca del mar de Necoclí, en pleno Golfo del Urabá antioqueño, a quienes, por cuestiones de la vida, les ayudó también a cumplir su mayor sueño: dormir tranquilos al saberse propietarios de sus pequeños terrenos.

Esta mujer de 31 años llegó a aquella vereda costera desde Ayapel, Córdoba, en 2105 luego de haber comprado un pequeño lote y haberlo pagado a cuotas junto con su esposo. Recibió un papel de compraventa como único documento que la acreditaba como dueña; sin embargo, con los años, aparecieron quienes reclamaron esta tierra como propia.

“Pagamos dos millones de pesos para pagar la primera cuota y recibimos una compraventa como única garantía. Luego aparecieron unas personas que dijeron ser hijos del primer dueño del predio, pero ya habían pasado más de 30 años desde que el mismo señor había regalado el terreno”, cuenta Yasiris María Guerrero.

Por eso reconoce la importancia del proceso con la Agencia Nacional de Tierras, el cual les brindaba la posibilidad de legalizar su vivienda, paradójicamente, en la misma donde montó una papelería para ofrecer los servicios de fotocopiadora e Internet, sin imaginar que sería fundamental para toda su comunidad.

“En la Agencia necesitaban ayuda porque inició la pandemia y no podían venir presencialmente. Entonces junto con la presidenta de la Junta de Acción Comunal reuníamos los papeles, los escaneábamos, le sacábamos copias y enviábamos por e-mail. Muchas veces gratis porque la gente no tenía dinero, pero era una necesidad de tener los títulos para toda la comunidad”, recuerda.

 

Con su taller quiere generar empleo

La casa de la familia sigue en construcción, ha sido paso a paso. La cocina y las dos habitaciones de Linda y Tomás ya están listas y decoradas, mientras que la habitación principal sigue en proceso; en la sala reposa lo que será la cama matrimonial y que el esposo de Yasiris construye con sus manos.

De aquella papelería solo queda ese bonito recuerdo, ahora la sala de su casa se convirtió en el lugar donde crece su proyecto de vida. Allí permanecen tres máquinas de coser blancas y una negra antigua Singer, la primera que le regaló su suegra y en la que aprendió a punta de tutoriales de YouTube a fabricar sus propios vestidos y los de su familia. “Mi esposo me decía que eran bonito, pero ahora que los veo sé que no era así”, dice entre risas mientras carga a sus pequeños.

Aunque en Necoclí la mayoría de familia vive del cultivo de plátano, de la pesca o del turismo por sus bellas playas, ella decidió apostar por otro camino y no está lejos de lograrlo. Por eso ahora tiene un gran objetivo. “Mi sueño es que mi empresa crezca y gracias al título de propiedad ahora puedo solicitar crédito para comprar más máquinas y darle empleo a las mujeres de mi vereda, que muchas son cabeza de familia”, confiesa.

El taller funciona a plenitud, junto a las máquinas están los hilos y una vitrina con la ropa que ella misma diseña y confecciona. De hecho, el vestido con el que recibió su título de propiedad fue su propio diseño, los mismos que quiere que más mujeres luzcan. Por lo pronto, Yasiris abraza a sus hijos en el patio de su casa con la sonrisa que da la tranquilidad de tener por fin una casa propia.

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