Logo

“La entrega de estas tierras que eran de narcos, simbolizan que hay paz en Sucre”: mujer indígena beneficiaria

Fotos: Agencia Nacional de Tierras- Ricardo Báez

 

Una asociación de 60 mujeres indígenas hace parte de las familias beneficiadas con la entrega de Simba, La Laguna y Potosí, que suman 1.384 hectáreas en San Antonio de Palmito, Sucre.

 

La finca Simba fue base de las Convivir y los paramilitares en Montes de María, denunció en 2005 el entonces senador y hoy presidente de Colombia, Gustavo Petro. Estas tierras fueron vendidas por la SAE a la ANT, entidad que las entregará a familias del pueblo Zenú, afros y campesinos.

San Antonio de Palmito, Sucre, 20 de marzo de 2024. @AgenciaTierras

 

Ana Mercedes Pérez hace parte del pueblo Zenú en San Antonio de Palmito, Sucre. Lidera un proyecto piscícola en su parcela familiar. Para producir en poco espacio depende de un sistema eléctrico de oxigenación y como no tiene servicio de energía debe usar una planta de combustible. Pero su situación cambiará con la Reforma Agraria del Gobierno del Cambio, porque las 60 integrantes de la Asociación de Mujeres Indígenas Empoderadas de Palmito tendrán un predio propio para ampliar este y otros proyectos productivos.

 

El predio será entregado por la Agencia Nacional de Tierras – ANT que le compró tres fincas, con 1.384 hectáreas en total, a la Sociedad de Activos Especiales – SAE. Se trata de Simba con 850 ha, Potosí con 389 y La Laguna con 145.

 

En la historia del conflicto armado estas fincas, ubicadas entre Sincelejo y el golfo de Morrosquillo, fueron génesis de las Convivir y del paramilitarismo en Montes de María. Hoy, en manos de campesinos que fueron víctimas de esa violencia, estas tierras representan paz y futuro para el campo.

 

“Para mí esas tierras que eran de narcos y se las entregan a mujeres y campesinos indígenas simbolizan que hay paz en el territorio y que en verdad el Gobierno atiende las necesidades del pueblo”, expresó Ana Mercedes.

 

Rosaura Pérez Vergara es la representante legal de la asociación. Ella explicó que la organización está conformada en un 80% por madres cabeza de hogar y por mujeres indígenas que han sido víctimas de la violencia en San Antonio de Palmito, un municipio afectado por hechos como el desplazamiento, la desaparición forzada y el asesinato.

 

Por eso, “hoy recibir esta tierra para nosotros es fundamental porque podemos llevar nuestros emprendimientos a esa tierra que es próspera y productiva. Así podemos nosotras aportarle a la seguridad alimentaria de nuestro territorio, a nuestras familias y a la Reforma Agraria con mujeres indígenas productoras del campo”, afirmó Rosaura, quien lidera el proyecto de ganadería para la producción de leche y carne.

 

La compra y posterior entrega de estas tierras hace parte de un convenio que busca transferir con mayor rapidez paquetes de predios de la SAE a la ANT para así agilizar la Reforma Agraria. El convenio suscrito entre ambas entidades el pasado 6 de marzo, ya tiene 38 predios viables para compra por parte de la Agencia en cinco departamentos del país.

 

Simba, Potosí y La Laguna, son los primeros predios de ese paquete entregados en Sucre, siendo un nuevo avance de la Reforma Agraria del Gobierno del Cambio en el Caribe y un acto reparador a las víctimas de la violencia.

Del terror a la esperanza de la Reforma Agraria

 

En su historia, Simba fue escenario de luchas campesinas por el derecho a la tierra en la década de los ochenta. Pero en los noventa el ganadero Javier Piedrahita adquirió este predio y lo convirtió en el centro de operaciones de la Convivir Nuevo Amanecer.

 

Años más tarde, este hacendado articularía al Grupo de los 12 Apóstoles con los paramilitares, afirmó en su cuenta de X el presidente Gustavo Petro.

 

Según denunció el entonces senador y hoy presidente, Gustavo Petro, en 1997 Piedrahita convocó una reunión en la hacienda Las Canarias la cual derivó en la creación del bloque Héroes de los Montes de María de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, que tuvo entre sus bases las fincas Simba y Potosí.

 

Luego de la desmovilización de los paramilitares en 2005, ambas fincas pasan a manos del narcotraficante Luis Fernando Castaño Alzate, alias El Botija, hasta el año 2009 cuando la Fiscalía les aplicó la extinción de dominio sobre los tres predios.

 

Ahora, en el Gobierno del Cambio, estas fincas que simbolizaron el terror de los paramilitares representan esperanza para cientos de familias indígenas, afros y campesinas que labrarán estas tierras para cultivar yuca, maíz, hortalizas, frutas, y para criar gallinas, peces y vacas.

 

Poniendo la tierra a producir, estas familias no solo cosecharán alimento para sus familias y los habitantes de su región, sino que harán imparable la Reforma Agraria del Gobierno del Cambio.

 

Material para periodistas