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«El título de tierra es un renacer»: sobrevivientes de tragedia del Río Páez

Luego de 29 años, 62 familias sobrevivientes de la tragedia del río Páez en 1994, recibieron 343 hectáreas de tierra en el municipio de La Plata, Huila, para avanzar en la reconstrucción de sus proyectos de vida. Esta es la historia y los proyectos de algunas de ellas:
La plata

Foto: Daniel Castaño – ANT

Don Cardenio López Tejada se levanta a diario a trabajar la tierra. En su finca se dedica a la ganadería, aunque a pequeña escala, a criar cerdos, gallinas, pero también a sembrar maíz y café.

Es a pequeña si se compara con lo que tenía en la región de Tierradentro, Cauca, antes de aquella tarde del 6 de junio de 1994 cuando ocurrió el terremoto y la avalancha del río Páez, que arrasó con todo lo que encontró a su paso, dejando por lo menos 1.100 personas muertas y 500 desaparecidas.

Los recuerdos permanecen intactos en la memoria de esta familia y de las demás que sobrevivieron y les tocó empezar una nueva vida. Algunas en la misma zona, otras en regiones diferentes como lo es el caso de La Plata, Huila, a donde fueron reubicadas dos años después.

“Eso fue a las 3:45 de la tarde, la tierra se movió muy fuerte, luego vimos cómo la montaña se abrió y bajó la avalancha por el río. No dio tiempo de nada, algunos logramos correr y salvarnos, pero a muchos se los llevó”, recuerda don Cardenio, quien perdió sus tres fincas, el ganado y a su papá, quien intentó salvar los animales sin fortuna.

A pesar de las secuelas, don Cardenio asegura que vive feliz con su esposa, sus dos hijos y sus animales. Ahora, gracias a la entrega de 343 hectáreas de tierra por parte de la ANT en este municipio que beneficiaron a 62 familias, espera acceder a créditos y proyectos para implementar uno de mejora de pasto, aumentar el ganado y tecnificar la producción de café.

A escasos tres kilómetros de allí Luis Hernando Quintero camina entre los maizales y cafetales, entre los que también crece el plátano. Su hijo le ayuda a trabajar la tierra, mientras que su esposa y su otra hija ayudan con las tareas del hogar, las gallinas, la huerta y tienen todo listo para el cultivo de peces.

Aunque Luis perdió a su padre, a cuatro hermanos, una cuñada y varios sobrinos, nunca perdió la fuerza para trabajar la tierra, a la que considera su mayor tesoro. “Ahora, con el título en mano, sueño con poder acceder a créditos y proyectos para construir una mejor casa para mi familia, además de tecnificar la producción de café y así obtener mejores ganancias”, dijo.

Alejandro Coral junto con su esposa Blanca Achipiz y su hermana Jenny también sobrevivieron a la tragedia de 1994. Aunque lo perdieron todo, incluso algunos familiares, llegaron hace más de 25 años a La Plata, Huila para reconstruir sus vidas, trabajar la tierra y formar sus familias.

Viven orgullosos de trabajar a diario la tierra, tienen su propia huerta, crían gallinas, siembran plátano y producen café, con el que también generan empleo en la comunidad de Nueva Irlanda, uno de los predios donde fueron reubicados los afectados con la emergencia natural.

Mientras recorre sus cafetales y alimenta las gallinas, confiesa que ahora sueña con acceder a proyectos para fortalecer su producción de café, incluso con crear en su finca un atractivo turístico para dar a conocer la cultura del café.

“Fue una larga espera, una lucha que tardó más de lo que esperábamos. Pero ahora gracias al título podemos seguir con nuestras vidas, proyectos y fortaleciendo la comunidad”, dijo este líder comunitario.

Sus rostros reflejan la tranquilidad que da el título de propiedad, la verdadera reforma rural que avanza en todas las regiones de Colombia para caminar hacia la paz total.