- En Cesar, la entrega de más de 4.400 hectáreas ha beneficiado a más de 650 familias campesinas, que hoy cuentan con tierra propia.
- Para comunidades como la Asociación Unidos por el Campo Arjonero, recibir un predio no es solo un proceso legal, sino una oportunidad para permanecer en su territorio, trabajar dignamente y reconstruir sus proyectos de vida.
- Estas adjudicaciones fortalecen la producción agrícola y la seguridad alimentaria en la región, ya que consolida el desarrollo rural sostenible y reconoce el papel fundamental del campesinado en la construcción del país.
Astrea, Cesar. 31 de marzo de 2026. @AgenciaTierras.
Durante años, el campo colombiano ha sido sinónimo de lucha, resistencia y esperanza. Hoy, en el municipio de Astrea, Cesar decenas de familias campesinas ven materializado uno de sus mayores anhelos: el acceso a la tierra, fruto de procesos de largo aliento que consolidan la justicia social y fortalecen la Reforma Agraria.
Este avance es resultado del trabajo sostenido de la Agencia Nacional de Tierras —ANT— en el territorio, orientado a garantizar el acceso equitativo a la tierra y acompañar a las comunidades rurales en procesos de adjudicación y formalización. A través de estas acciones, se impulsa la dignificación de la vida campesina y se promueve el desarrollo rural sostenible.
En medio de historias marcadas por el esfuerzo, el arraigo y el amor por el territorio, los líderes campesinos de la Asociación Unidos por el Campo Arjonero (AUPECA) destacan cómo la entrega de predios representa mucho más que una adjudicación: es una oportunidad para reconstruir proyectos de vida y asegurar un futuro para sus familias.
“Esto no es solo tierra, es la posibilidad de quedarnos, de trabajar y de sacar adelante a nuestras familias”, expresó Esteban Eduardo Puentes Pantoja’’, secretario de AUPECA, como reflejo del sentir de una comunidad que ha encontrado en el campo no solo sustento, sino identidad.
“El proceso se suma a las acciones previamente adelantadas por la ANT en el municipio, donde se entregaron más de 4.000 hectáreas a asociaciones campesinas, beneficiando a más de 650 familias. Estos avances consolidan un camino hacia la justicia social en el campo y fortalecen la implementación de la Reforma Agraria”, destacó la Asesora de la Dirección General de la ANT, Mildreth Johana Suárez.
Las tierras en este proceso de adjudicación representan no solo propiedad, sino compromiso: el de seguir cultivando, produciendo alimentos y aportando a la seguridad alimentaria de la región y del país. Cada hectárea guarda historias de esfuerzo y una apuesta por el futuro del campo colombiano.
Desde la Agencia Nacional de Tierras se reafirma la misión de garantizar el acceso equitativo a la tierra, dignificar la vida campesina y promover el desarrollo rural sostenible, reconociendo el papel fundamental del campesinado en la construcción del país. En Astrea, Cesar hoy no solo se entregan tierras: se siembran oportunidades, se fortalecen comunidades y se cultiva la esperanza de un campo que sigue de pie.